En este día del Padre quiero hacer un homenaje al mío, compartiendo con ustedes un fragmento del libro que él escribiera y tituló “Nada; tiene importancia” en el que, en este extracto habla de la felicidad expresando su punto de vista por medio de uno de sus personajes, parte de un grupo de personas que ven la vida en forma diferente al común de la gente.
Mi Padre fue siempre un hombre bueno. ponderado, leal y muy sincero siendo la pasión de su vida, después de su familia, la literatura, a la que no le pudo dedicar el tiempo que hubiese querido pues su tiempo era consumido trabajando esforzadamente y dedicándose junto con nuestra Madre, en todo aspecto, a nosotros sus hijos, inculcándonos los valores y principios que rigen nuestras vidas; por lo que demoró varios años en escribir, terminar y publicar este libro, que finalmente vio la luz el año 1975, lo que le permitió enriquecer con la experiencia que ganó a lo largo de su vida, los pensamientos que plasmó en el, como en otros de sus escritos.
¡Feliz día Papá! Te envió un fuerte abrazo al cielo donde sé que estás y lo recibirás.
19,Junio, 2011
LA FELICIDAD (Francisco Bakovic Andreuzzi)
Se habla mucho de lo que se conoce menos. Se habla poco de lo que se conoce más.
Mucho se habla de la felicidad. Se menciona con tanta frecuencia como: “verdad”,”amor”,”justicia” y “amistad”.
Aplicando el significado de estos vocablos en la vida diaria, no podemos apreciar su esencia, por que solo nos ampara la superficialidad de la forma.
Así, por ejemplo, al tratar algún convenio de paz dando termino a una guerra, los países discuten mucho tiempo si cambian o no la coma por un punto.
No importa la vida de los soldados en el campo de batalla (que se siguen matando) hasta cuando decidan los señores poner el punto o la coma.
En este caso, la forma ha arrollado al fondo, postergando la razón misma del convenio, ¿cual era? : dar término a la guerra para evitar más victimas.
En el amor, se mide la palabra, se cuida la apariencia, se calcula el movimiento y se busca la posesión. Se abren los cuerpos y se cierran las almas. Todo es un pecado de la forma.
En la amistad, se busca el beneficio material, recurriendo al fácil método de la invitación y la adulación. Es una simple práctica de la forma.
Al definir la verdad se dice que si se respeta, seria una buena forma de vida; pero, como se acude a ella tocando su forma, se termina convirtiendo en mentira.
La ley debe ser justa; mas, depende como los encargados de hacerla cumplir, interpreten el sentido de su mandato, para castigar o premiar.
Un abogado acusa y otro defiende, en base a los mismos artículos de la ley, porque su nitidez es oscurecida por la forma de la redacción .Su fondo apenas destaca entre líneas.
Diciendo ¡Soy feliz! , no se es feliz .Es una exclamación que superficialmente nace de la forma. La felicidad se siente en el fondo.
Tampoco es felicidad, cuando nos hartamos de comida, bebida o cuando fornicamos. Son solo breves destellos de bienestar o placer efímeros. Producen satisfacción, alegría o goce transitorios. Llenamos la necesidad de la forma animal y primitiva de la vida.
Ninguno de estos placeres puede compararse a la dicha que siente un bebe, cuando juega con un papel que cruje.
La felicidad, no consiste en satisfacer el deseo, la ambición o la necesidad. No se goza con la forma, en el cuerpo. Se goza con el fondo, en el espíritu.
Los sentidos y las glándulas ofrecen sensaciones agradables, pero fugaces. Nacen y mueren con la vista bella de un paisaje, con los suspiros del placer sexual, con el paladeo de una comida sabrosa, en la vehemencia de un viaje lleno de sorpresas, y en la emoción del regreso al hogar dulce y rutinario.
La felicidad, es algo más que beber, comer, dormir, viajar fornicar, vencer, cabalgar o descansar. Es una satisfacción intima, permanente y espiritual .Se consigue, cuando nos entregamos totalmente a una acción material o inmaterial, impulsados por nuestra vocación, y con cuya entrega beneficiamos a la humanidad.
Es feliz el sacerdote entregado a Dios. Es feliz el sabio entregado a la ciencia. Es feliz el maestro entregado a la enseñanza. Es feliz el político entregado a la multitud (¿?).Es feliz el artista entregado al público. Es feliz el medico entregado a sus enfermos. Es feliz el hombre entregado a ofrecer su amor por la humanidad.
Somos felices entregando, esperanza, arte, conocimiento, protección, amor y pan. Nos conmueve el éxito de dar. El hombre egoísta disfruta con el éxito transitorio de recibir pero desconoce como se siente la felicidad, porque no conoce la satisfacción de la entrega.
Cuanto menor es la ambición material, tanto mayor es la felicidad. Al conformarnos con poco, nuestro espíritu esta mejor dispuesto a una mayor entrega. La ambición por acumular dinero, casas, tierras, es una maldición insaciable. El paciente de esta fiebre mental, nunca recibe cuanto espera recibir. Sufre de ansiedad, que paraliza cualquier tentativa de entrega y le priva de la felicidad. Le hace esclavo de la abundancia y victima de su ambición.
Para entender mejor lo que es la felicidad, vamos a oponerla a la infelicidad.
Es infeliz, el albañil nacido para arquitecto; el enfermero nacido para medico; el analfabeto, nacido para hombre de letras; el mecánico nacido para ingeniero, y el campesino, nacido para profesor. Siendo infelices, entregan mal o no entregan suficiente.
También es infeliz, el medico nacido para enfermero; el arquitecto nacido para albañil; el ingeniero nacido para mecánico y el sacerdote nacido para pecador.
Estando saturados de frustración, podrían entregar mejor en otra actividad que estuviera mejor acondicionada a su capacidad de entrega.
La felicidad no existe en las personas que halagan sin medida, porque les inquieta el aguijón de la hipocresía.
Tampoco, la sinceridad incontenida ayuda a la felicidad, pues derrama verdades que lastiman. Cuando se hiere al prójimo no se es posible ser feliz.
Los malvados creen ser felices haciendo daño, porque su mente anormal se tranquiliza con la maldad; pero, la anormalidad no avala a la felicidad.
Antes de ofender o halagar, es preferible callar .yo soy feliz siendo autentico, sin ofender, halagar ni engañar.
La ambición aturde al hombre y le convierte en ermitaño de palacios. Deja de ser racional y comunitario. Se vuelve ególatra y perjudica a la sociedad, porque no comparte sueños ni realizaciones.
Entregando a los demás, repartimos felicidad con el contenido de nuestra propia felicidad espiritual permanente, cuyo beneficio nos hace olvidar y despreciar la vanidad de la ropa suntuosa, los excesos de la comida sabrosa, los efectos de la bebida añeja y la comodidad de la cama relajante.
Las glándulas y los sentidos, nos ofrecen ilusión de felicidad. Es un bosquejo transitorio y ansioso. Son elementos que producen este bosquejo de felicidad, la comida, la bebida, la ropa, la casa o el viaje, engaños de felicidad que nos marean.
La visita de un hermano ausente, la noticia de un amigo, el nacimiento de un hijo, la curación de nuestra enfermedad, la confesión de nuestras culpas, nos pueden proporcionar una felicidad real.
Debemos ir al fondo de la intención y rechazar la forma en la acción, cuando pretende y permite, despreciar o engañar a la intención ultima.
Debemos respetar el fondo de las aspiraciones del individuo. Si la familia de un estudiante al cumplir 12 años, le designa su destino, alimentando en su mente la idea de llegar a ser medico, siendo que su vocación es la psicología, esta acudiendo a la forma, que es el titulo. Desprecia al fondo, que es la vocación.
Con mucho esfuerzo intelectual el joven termina siendo medico. La presión familiar le hizo medico. Ha sido el triunfo de la forma y un fracaso de la vida. Se convierte en un ciudadano infeliz.
El sabio investiga como eliminar el dolor físico, es feliz con su entrega. Si tiene éxito, recibe la entrega de la sociedad, que le rinde homenaje a su realización plena.
El sacerdote es feliz cuando entrega bondad y perdón; los fieles le entregan obediencia, admiración y fe en Dios. El maestro entrega conocimientos al ignorante; la entrega de gratitud de sus alumnos complementa su felicidad.
El artista entrega al público un puente de emociones, el aplauso es la entrega que le hacen sus admiradores y le proporcionan felicidad adicional.
Hagamos entrega de nuestra vocación al trabajo útil. Ofrezcamos buena voluntad a la humanidad. Así daremos y recibiremos felicidad. Juntos vamos a tener bienestar permanente en el tierra, es un bien que puso Dios a nuestro alcance.
Quiso que Adán fuera feliz. Le hizo racional para que piense en el bien y en el mal; en lo hermoso y en lo feo; en lo grande y en lo pequeño.
Adán creyó encontrar la felicidad en la carne sexual, pensando que seria intensa y permanente. Se entrego a la felicidad proporcionada por las glándulas y los sentidos, desechando la felicidad espiritual. No hallo la felicidad permanente y se conformo con el placer fugaz.
Desde entonces, el hombre mediocre vive de placeres fugaces, de bosquejos de felicidad.
La envidia, el egoísmo y la escasez, son enemigos implacables de la felicidad. Uno, entrega desaliento; el otro, no entrega; el tercero, carece de entrega.
Los tres enemigos podrían atenuar sus defectos: si la envidia disfrazara su actitud con un poco de amor; si el egoísmo reemplazara su Yo por Nosotros; si la escasez, obligara al hombre a abrir sus manos y a ubicarle en cualquier país del mundo, para sembrar, cosechar y pastar a los animales, el hambre se acabaría y la humanidad empezaría a caminar en busca de la felicidad.
Hay países que tienen exceso de habitantes y poca tierra. En cambio, otros países tienen mucha tierra y pocos habitantes. A todos les falta amor a la humanidad, pues los que tienen habitantes en cantidades que sofocan, desarrollan sus industrias y venden sus maquinas, aviones, armas y municiones, a los países con mucha tierra. Estos a la vez, les venden alimentos. Terminan su balance económico con muchas armas y sin comida.
NUNCA HABRA FELICIDAD EN EL MUNDO, PORQUE LOS HABITANTES NO DESEAN ENTENDER, QUE RETENIENDO ESTAN PRIVANDO, Y QUE ENTREGANDO ESTAN PROTEGIENDO A LA HUMANIDAD.
(Extraído del libro “Nada, tiene importancia” de Francisco Bakovic Andreuzzi)