La ignorancia de mucha gente es realmente atrevida y se refleja claramente en sus desafortunados comentarios. Lo que no me sorprende por que ya parece ser una pandemia en el Perú la multiplicación de críticos destructivos que gozan morbosamente subestimando los meritos personales de nuestros atletas nacionales o haciendo gala de su procaz vocabulario ofendiéndolos por no haber logrado lo que ellos mismos no lograron ni lograrán jamás, por su propia incapacidad o por que ni siquiera lo intentarían.
He continuado leyendo y escuchnado estos últimos días en las redes sociales, en Internet y otros medios comentarios tan ridículos que solo puedo atribuirlos a un desconocimiento total de la realidad, o a un grado de estupidez incalculable; como que la delegación peruana solo fue a hacer un papelón, o solo a hacer turismo, a tomarse fotos y pasear por el Támesis, o incluso asegurando que algunos estaban en discotecas o tabernas antes de competir.
Seguramente estos fortuitos comentaristas creen que los deportistas que fueron a las olimpiadas se levantaron un día y se les ocurrió comprar su pasaje a Londres y al llegar allá vistiendo un bonito buzo con los colores patrios, que obviamente supondrán que compraron en gamarra, se presentaron en el estadio y le dijeron al portero que tenían ganas de competir en la más grande competencia deportiva del mundo, así que ante la exigencia de los entusiastas peruanos les abrieron la puerta y listo a correr se ha dicho, o a participar en cualquiera sea la disciplina que practiquen.
Siento decepcionarlos pero no es así, para llegar a clasificar y pretender un cupo en la contienda olímpica hay que superar un proceso muy largo, tedioso y lleno de obstáculos, hay que tener todo un largo recorrido deportivo que va desde los entrenamientos constantes, hasta ganar muchas pruebas pasando por campeonatos, escolares, metropolitanos, regionales, nacionales, sudamericanos o panamericanos, etc. y luego de todo ello alcanzar o sobrepasar las marcas clasificatorias que los coloquen próximos a los mejores del mundo para que sea aceptada su participación. Esto requiere de años de absoluta disciplina, dedicación y muchos sacrificios inimaginables para quienes cómodamente sentados ante su televisor, ven las olimpiadas como si fueran un espectáculo hecho para saciar sus insulsas vidas, atribuyéndose con eso el derecho de menospreciar los logros ajenos como compensación a sus propias frustraciones.
Pero si uno de los participantes obtuviera un lugar en el podium de la victoria ,ahí si que el grito de viva el Perú se escucharía histéricamente por todas partes, los pechos sedentarios de los más acérrimos críticos serían los primeros en hincharse cual pavos de baja alcurnia, haciendo inmerecidamente suyos los triunfos personales del sufrido compatriota, por que más allá de haber hecho el “enorme sacrificio” de dedicarle parte de su tiempo de ocio para ver la competencia estoy seguro que no habrán hecho absolutamente nada por mejorar o hacer que se mejoren las condiciones físicas, morales e incluso económicas de los deportistas que les brindaron la satisfacción de gritar …Arriba Perú!!!
Ya basta de tanta cómoda crítica alejada del campo de acción y si tanto desean las victorias peruanas hay que preocuparse que las condiciones del deporte peruano mejoren a todo nivel. Si no lo pueden hacer directamente háganlo indirectamente con críticas constructivas y motivadoras utilizando el tiempo que dedican a criticar en las redes sociales a realizar movimientos de apoyo al deporte, sugerencias, incluso proyectos de leyes viables para el fin, y especialmente acudiendo como entusiasta público espectador a las competencias de atletismo y cualquier otro deporte al margen del futbol.
Predicar con el ejemplo es de grandes, predicar con la crítica destructiva y soez es de los mediocres llenos de complejos y decepciones personales.
Revertamos la triste realidad de que el peor enemigo de un peruano es otro peruano.
Pablo Bakovic Baixarias
He continuado leyendo y escuchnado estos últimos días en las redes sociales, en Internet y otros medios comentarios tan ridículos que solo puedo atribuirlos a un desconocimiento total de la realidad, o a un grado de estupidez incalculable; como que la delegación peruana solo fue a hacer un papelón, o solo a hacer turismo, a tomarse fotos y pasear por el Támesis, o incluso asegurando que algunos estaban en discotecas o tabernas antes de competir.
Seguramente estos fortuitos comentaristas creen que los deportistas que fueron a las olimpiadas se levantaron un día y se les ocurrió comprar su pasaje a Londres y al llegar allá vistiendo un bonito buzo con los colores patrios, que obviamente supondrán que compraron en gamarra, se presentaron en el estadio y le dijeron al portero que tenían ganas de competir en la más grande competencia deportiva del mundo, así que ante la exigencia de los entusiastas peruanos les abrieron la puerta y listo a correr se ha dicho, o a participar en cualquiera sea la disciplina que practiquen.
Siento decepcionarlos pero no es así, para llegar a clasificar y pretender un cupo en la contienda olímpica hay que superar un proceso muy largo, tedioso y lleno de obstáculos, hay que tener todo un largo recorrido deportivo que va desde los entrenamientos constantes, hasta ganar muchas pruebas pasando por campeonatos, escolares, metropolitanos, regionales, nacionales, sudamericanos o panamericanos, etc. y luego de todo ello alcanzar o sobrepasar las marcas clasificatorias que los coloquen próximos a los mejores del mundo para que sea aceptada su participación. Esto requiere de años de absoluta disciplina, dedicación y muchos sacrificios inimaginables para quienes cómodamente sentados ante su televisor, ven las olimpiadas como si fueran un espectáculo hecho para saciar sus insulsas vidas, atribuyéndose con eso el derecho de menospreciar los logros ajenos como compensación a sus propias frustraciones.
Pero si uno de los participantes obtuviera un lugar en el podium de la victoria ,ahí si que el grito de viva el Perú se escucharía histéricamente por todas partes, los pechos sedentarios de los más acérrimos críticos serían los primeros en hincharse cual pavos de baja alcurnia, haciendo inmerecidamente suyos los triunfos personales del sufrido compatriota, por que más allá de haber hecho el “enorme sacrificio” de dedicarle parte de su tiempo de ocio para ver la competencia estoy seguro que no habrán hecho absolutamente nada por mejorar o hacer que se mejoren las condiciones físicas, morales e incluso económicas de los deportistas que les brindaron la satisfacción de gritar …Arriba Perú!!!
Ya basta de tanta cómoda crítica alejada del campo de acción y si tanto desean las victorias peruanas hay que preocuparse que las condiciones del deporte peruano mejoren a todo nivel. Si no lo pueden hacer directamente háganlo indirectamente con críticas constructivas y motivadoras utilizando el tiempo que dedican a criticar en las redes sociales a realizar movimientos de apoyo al deporte, sugerencias, incluso proyectos de leyes viables para el fin, y especialmente acudiendo como entusiasta público espectador a las competencias de atletismo y cualquier otro deporte al margen del futbol.
Predicar con el ejemplo es de grandes, predicar con la crítica destructiva y soez es de los mediocres llenos de complejos y decepciones personales.
Revertamos la triste realidad de que el peor enemigo de un peruano es otro peruano.
Pablo Bakovic Baixarias
13, Agosto, 2012