Desde que amaneció el día, noticieros de diferentes canales
han repetido hasta el aburrimiento un video que la señora Nadine Heredia
hiciera en la universidad, como una de tantas prácticas que los estudiantes
deben realizar para cumplir sus objetivos profesionales.
Sin embargo lo presentan con un sensacionalismo burdo y
escandaloso como si se tratara de un turbio video porno de su juventud o prueba
de que su comportamiento conyugal es predominante sobre el de su marido.
Incluso un comentario previo a la exhibición del video fue…
“cualquier parecido con la realidad es simple coincidencia”… con una evidente
mala intención de perjudicar la vida personal del Presidente, que a nadie
debería importar siempre que no afecte sus labores como jefe de Estado, o
disminuir la aceptación que según las encuestas ella tiene entre la población.
Esto es una muestra más del bajo nivel periodístico
y político que tenemos en el Perú, donde se recurre a la
tergiversación de cualquier hecho que pueda con esto generar escándalo y dañar
honras y así ganar rating o lograr beneficios políticos para las partes
interesadas.
La señora Nadine Heredia no es una persona que atraiga mi
simpatía y con la cual difiero por completo en ideología política
así como con su afán de protagonismo en la vida pública, pero eso no me ciega
para ser justo, como procuro serlo siempre en defensa del honor de las personas
como si fuera el mío.
Lo he defendido antes por medio de mis comentarios y
publicaciones, tanto por hombres o mujeres como PPK, Keiko Fujimori, Lourdes
Flores e incluso por la señora Villarán con quién también discrepo por completo
entre otra gente. Por que bajo ningún aspecto es aceptable que se dañe o
distorsione la reputación de un ser humano por el simple hecho de pensar y
actuar diferente a uno.
Dar a conocer a la opinión pública este insulso video
universitario de la forma como se está haciendo, con una manifiesta mala
intención es una vulgar bajeza periodística y política que no debe
ser aceptada por ninguna persona de bien y yo no lo re publicaré por
que con ello me convertiría en cómplice de semejante injusticia.
El honor de una persona empieza por respetar el honor de
otra y más si se trata de una señora, madre y esposa, aunque no sea de nuestra
simpatía.
Pablo Bakovic Baixarias
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