lunes, 3 de octubre de 2011

Fanatismo estúpido e irracional


Literalmente el significado de “Fanatismo” es: “pasión desmedida por una causa política, religiosa, deportiva u otras, con posibles extremos de violencia.”

Considerando este significado, todo fanatismo es estúpido por que aniquila la capacidad de razonar y de entender razones. Ciega por completo la objetividad y hace que el fanático se convierta en un ser de mente inservible que actuará por impulsos, cuyos resultados serán fatales como de hecho ya lo han sido en demasiados casos.

Lo ocurrido hace unos días en el estadio de Universitario de Deportes en donde se truncó la vida de un joven muchacho asesinándolo de manera cobarde y abusiva como también le ocurrió a una jovencita que inocentemente viajaba en un ómnibus de transporte público  meses atrás, son lamentablemente prueba de ello y merecen una reflexión.

Estos reprochables sucesos como tantos otros que no se recuerdan o no se publicitaron han sido consecuencia del fanatismo estúpido e irracional por el futbol, lo que los hace más absurdos por que otros fanatismos igualmente estúpidos e irracionales como los de índole religiosos o políticos, siendo despreciables desde todo punto de vista, conllevan circunstancias más complejas.

El futbol como todo deporte es para competir en amistad, no es una guerra para matar enemigos… ¡por que no los hay!  
Ganar o perder un partido no tiene ninguna relevancia  para  la vida de ningún espectador por que no vivirán peor o mejor sea cual sea el resultado, en cambio el resultado de los demenciales actos producto del fanatismo si alterarán sus vidas, las de los afectados y de las familias de ambas partes en forma dramática, triste e inconsolable sumiéndolos en la desgracia.
¿Es tan difícil para las mentes de escasa materia gris entender esto?

Todos tenemos la capacidad de diferenciar lo que está bien de lo que está mal, incluso  los que tienen una limitada inteligencia, por que el instinto natural es suficiente para hacerlo; debido a esto cada uno es responsable de sus actos y si estos causan un daño irreparable a otras personas, no se puede tener contemplaciones por que no existe atenuante valido y menos cuando el delito es cometido por tipejos que basan sus acciones en pasiones mal entendidas , por lo tanto el más estricto castigo que la ley  permita debe ser aplicado a los criminales, no solo como merecido castigo para ellos si no también como un claro mensaje a otros desadaptados sociales que no tienen el más mínimo respeto por la vida ajena ni por el sentimiento humano.

Hechos violentos entre los fanáticos  suceden continuamente, pero solo cuando se le priva de la vida a alguien se convierten en noticia para los medios de prensa y los sacan a la luz. Sería bueno que todos los fines de semana los periódicos y noticieros publiquen todos los bárbaros desmanes que producen las barras en cada partido y de esa forma la gente de bien perderá interés en asistir a los estadios y quizás en ese momento se preocupen por dar la seguridad que debe tener un espectáculo de esa naturaleza, acabando de una vez con esa hinchada delincuencial que los mismos clubs crearon o no hicieron nada por evitarlo.

El espectáculo del futbol de ahora es muy diferente al que se veía décadas atrás, y vaya que es diferente. Antes se iba al estadio a gozar de un espectáculo deportivo donde el futbolista hacía gala de sus habilidades limpiamente y el espectador aplaudía las buenas jugadas incluso si fueran del equipo contrario, por eso el público peruano era considerado a nivel mundial entre los más conocedores y correctos.

Eso se perdió por culpa de pésimos dirigentes y de jugadores mediocres y tramposos, que están más interesados en lastimar al rival que en jugar un verdadero futbol. Han convertido el espectáculo de futbol en un autentico “circo romano” que atrae a bestias hambrientas de sangre que pagan sus entradas, pero como son espectadores y no jugadores siguiendo el mal ejemplo de los que en teoría si lo son, buscan la sangre en la tribuna o en las calles.

Actualmente los fanáticos van al estadio a ver al equipo de su preferencia deseando que gane el partido sin importarle que recursos extradeportivos utilice para lograrlo. Ya no se aplaude al contrincante cuando hace una buena jugada y por el contrario se le pifia y se le insulta, por decir lo menos. No es extraño escuchar voces gritando cosas como “rómpele las piernas” “mátalo” “busca el penal”, así como una larga lista de tramposas recomendaciones y todo esto ante la atenta mirada de adolescentes  que van repitiendo y asimilando lo que escuchan, llegando a sentirlo como una situación normal que a la larga hace que crezcan con conceptos equivocados de lo que es y debe ser el deporte, convirtiéndose en un pronto futuro en nuevos fanáticos estúpidos e irracionales que cometerán los mismos excesos, y así la de nunca acabar.

Tratar de obtener una victoria con actitudes antideportivas es una vulgar y vergonzosa trampa, una violación intencional del reglamento del juego, propio de personas sin valores morales y totalmente carentes de honorabilidad que priva del triunfo a quien verdaderamente lo merece,  exacerbando los ánimos de los espectadores.
Ese tipo de jugadas y de jugadores desmerecen la majestad del deporte y siendo “ídolos”, de barro a mí entender pero ídolos al fin, deberían dar ejemplo de corrección y honestidad pero hacen  totalmente lo opuesto, fomentando las bajezas de los  fanáticos estúpidos e irracionales.
¿Entonces que podemos esperar?  ¡Bestias y más bestias!

Ni un partido, ni siquiera la copa del mundo, ni nada vale la vida de una persona.

Llorar por un partido perdido es una estupidez,… llorar por una vida perdida es una ¡TRAGEDIA!

Pablo Bakovic Baixarias


02, Octubre, 2011

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