martes, 23 de abril de 2013

Cuando alguien está lamentablemente enfermo no cambia su historia.


Por algún lado leí recientemente que algún desorientado caviar escribió que Javier Diez Canseco es… “el político mas querido y respetado del Perú”…, por amor del cielo! que fanatismo más perturbador de la realidad.

Quizás sea, únicamente, el político más querido y respetado por sus pares, que afortunadamente para el Perú son muy pocos y cada vez menos.

La muerte, como en el caso de H. Chavez, no lo convierte a uno en bueno y una terrible enfermedad tampoco, por más que nadie se la desee y cualquier buen ser humano desee que se recupere, como se lo deseo yo.

Pero eso no cambia la historia de la vida de un hombre y en el caso de JDC el se pasó la vida destilando veneno y odiando a sus semejantes por no compartir las ridículas ideas comunistas.

Jamás defendió los derechos humanos de quienes estando del lado de la ley fueron masacrados y/o asesinados por los dementes delincuentes terroristas, sin embargo no perdió tiempo en defender a estos y otros desadaptados sociales que con sus revueltas y paros procuraron siempre perjudicar el progreso y la paz del Perú, tal como lo hizo también abogando por los del MRTA en la embajada del Japón, de donde salió rápidamente junto con Toledo, en vez de quedarse junto a los rehenes para mediar por su liberación desde el lugar de los hechos, como si lo hizo un respetado sacerdote.

No señores y señoras JDC no ha sido un buen político, ni un buen peruano tampoco y mucho menos es un santo, como quieren sus correligionarios hacer creer a la gente que no conoce su historia.

El siguiente articulo, muy bien documentado, que comparto y con el que estoy de acuerdo, escrito por Frank Keskleich, Director del blog político Catarsis y Harakiri es una buena recopilación de hechos reales y no de ciencia ficción como los contados por caviares y comunistas los últimos días, para enaltecer la personalidad de quién no merece ninguna admiración. 

Pablo Bakovic Baixarias

11, Abril, 2013


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