Como era de esperarse y según lo comenté en artículo que escribí el 02 de Diciembre pasado, la campaña electoral se desenvuelve en medio de ataques e insultos de unos candidatos a otros. No hay que ser sabio o adivino para preveer que así sería, dado que la mediocridad abunda en nuestra clase política.
La mayoría de los candidatos se dedican más a insultar y a tratar de desprestigiar a sus contrincantes que a explicar como es que financiarían y realizarían sus propuestas electorales, que pasan por todo orden de cosas, tratando de atraer el voto ciudadano.
La evidente desesperación de los postulantes por acceder al poder los lleva a hacer las más ridículas campañas, bailando lo que nunca han bailado, comiendo lo que nunca han comido, besando como nunca han besado y un sin numero de cosas que nunca han hecho y no volverán a hacer de acceder al poder, hasta la próxima campaña electoral claro está.
Es hasta gracioso ver como los subalternos políticos de varios candidatos endiosan a estos como si fueran inmaculados ciudadanos, ejemplos vivientes de valores y principios intachables, cuando en realidad están muy lejos de serlo, si consideramos que entre estos hay quienes han cometido actos reñidos contra la moral y las buenas costumbres, una variedad de promesas incumplidas en anteriores gestiones, administraciones dudosas y una cantidad muy grande de actos cuestionables en sus vidas personales y/o profesionales.
Las listas de candidatos al Congreso están plagadas de artistas, cantantes, deportistas y oportunistas, en un desesperado afán de los partidos políticos por atraer votos valiéndose de personas que gozan de popularidad por cualidades completamente ajenas a la labor que se debe desempeñar en el Congreso de la República.
Son muy loables las actividades que estas personas ejercen, y muchos de ellos resaltan notoriamente en lo que hacen y los admiro y respeto por ello, pero de ahí a desempeñarse exitosamente como Congresistas hay una distancia extremadamente grande, como ya lo hemos comprobado con anteriores “legisladores”.
Los partidos políticos han olvidado por completo que el Congreso de la República no es un estadio, ni coliseo, ni teatro, aunque muchas veces lo hacen parecer así. El Congreso de la Republica es la sede del primer poder del estado y la función de los Congresistas es crear y/o modificar leyes así como fiscalizar cuando la situación lo amerita, y si nosotros los ciudadanos desperdiciamos nuestro voto otorgándoselo a personas que no tienen la preparación profesional necesaria para desempeñarse como legisladores eficientes, capaces de crear y/o modificar leyes en beneficio del pueblo peruano y de fiscalizar honestamente de tal modo de acabar con la nefasta corrupción existente, entonces seguiremos sumidos en la mediocridad y la pobreza.
Ya es hora de tomar conciencia de lo que significa una elección, es hora de recapacitar en que el voto no es solo una marca en un papel o el mostrar un rechazo a alguien beneficiando a quien no lo merece; nuestro voto representa lo que queremos para nuestro país, para nuestra familia y para nosotros mismos.
Somos los ciudadanos por medio de la elección los que otorgamos a una persona la Presidencia de la Nación, pero para que una vez que la asuma no se considere dueño del país y de nuestros destinos, como suele ocurrir, si no para que sea un gerente empleado por nosotros para que administre correctamente nuestros intereses y nos rinda cuentas de su trabajo, por eso debemos ser muy cuidadosos de escoger a alguien honesto, decente, culto, honorable y profesionalmente preparado para ejercer la gerencia (Presidencia) del Perú, y de ningún modo a constantes politiqueros demagogos que profesan el fracasado populismo que lo único que trae es más pobreza, atraso, corrupción y todo tipo de delincuencia política.
En mí personal opinión considero que Pedro Pablo Kuczynski posee las cualidades a las que hago referencia pues evidentemente es una persona culta, profesionalmente muy bien preparado y de éxito; nadie, hasta donde yo se, duda de su honradez ni de su honorabilidad y dice las cosas claras y directamente, sustentando sus propuestas con conocimiento y sin demagogia.
Con el respeto que me merece todo ciudadano incluyendo, por supuesto, aquellos que discrepen con mi opinión debo decir, para evitar suspicacias, que soy absolutamente independiente y mis conceptos políticos no están regidos por ninguna ideología en particular y mucho menos por un ridículo fanatismo, simplemente hago mi elección pensando en lo que creo que es más conveniente para el país y consecuentemente para todos.
Indudablemente muchos estarán de acuerdo conmigo y muchos no, pero lo que realmente importa es que al elegir por quien se va a votar para Presidente y para Congresistas se haga sin perjuicios ni fanatismos. si no con el convencimiento de que la persona o personas escogidas tengan las cualidades necesarias para dar a la Presidencia de la República y al Congreso de la Nación la eficiencia y la prestancia que merecen de tal modo que podamos sentirnos orgullosos de nuestro gobierno y no avergonzados.
Pablo Bakovic Baixarias
Lima, 30 de Enero, 2011
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