martes, 10 de mayo de 2011

Presunción de inocencia, elecciones y democracia.


La presunción de inocencia es un derecho de todo ciudadano, amparado por ley, que “obliga” a que toda persona sea considerada inocente en caso de ser acusada de haber cometido algún delito, hasta que se pruebe su culpabilidad, pero en la práctica es tan solo letra muerta, por que una persona  sobre la cual pesa una acusación o suposición de que haya cometido algún delito es erróneamente considerada culpable hasta que demuestre su inocencia.

Esta violación del derecho a la presunción de inocencia no solo es practicada a diario por la injusta “justicia” peruana, que llega al lamentable exceso de recluir en prisión a personas por tan solo estar sometidas a investigación por un supuesto delito sin habérseles  probado inobjetablemente su culpabilidad, si no también es vergonzosamente practicada constantemente por una enorme cantidad de ciudadanos  comunes y otros no tan comunes que gozan de fama por diferentes actividades,  acusando a otros ciudadanos de cometer actos ilegales o delitos sin prueba alguna y hasta negándoles su derecho a la defensa.

Esta inaceptable injusticia no ha escapado de los procesos electorales como tampoco del actual, Esta no es una alusión directa solo a uno si no a varios personajes que por gozar de popularidad tienen llegada a los medios informativos y aprovechan su posición para hacer comentarios a favor o en contra de uno u otro candidato para manipular a la opinión pública a ejercer su voto a favor del candidato de su preferencia o en contra del candidato que les resulta molesto por razones personales o políticas, incluso atribuyéndose cualidades de adivinos  acusan y hasta sentencian  por delitos que supuestamente se cometerían en el futuro, negando su derecho a la presunción de inocencia, actitud impropia de cualquier persona o medio que se jacte de  ser culto y democrático.

En el Perú los requisitos para ser candidato a la Presidencia de la Republica son ser peruano de nacimiento, tener como mínimo 35 años de edad al momento de la postulación y tener habilitado su derecho a sufragio, por lo tanto  no deben tener sentencia judicial alguna; pocos requisitos en verdad para ejercer el cargo más alto del Estado.

Pues bien, según estos requisitos el jurado electoral reconoció la validez de las candidaturas de once ciudadanos de los cuales quedaron elegidos dos para definir la elección presidencial en segunda vuelta, consecuentemente  ninguno de los candidatos tiene sentencia judicial por delito alguno, así que cualquier acusación que se les haga de haber cometido alguna ilegalidad queda en el ámbito de los intereses y  de las suposiciones, por tanto deben gozar de su derecho a la presunción de inocencia.

Ollanta Humala fue elegido para pasar a la segunda vuelta electoral por una minoría del 30 %, punto más punto menos y Keiko Fujimori fue elegida para lo mismo por una minoría del 22% punto mas punto menos.
Es obvio que los que decidiremos quien será el próximo Presidente seremos los que favorecimos a otros candidatos que tenían similar ideología económico-política de libre mercado y de respeto a la constitución y a las leyes, y un muy pequeño porcentaje que se decidió por el resto de postulantes

Para elegir por quien votar no debemos tomar en cuenta, resentimientos, rencores, frustraciones, envidias ni egos personales y mucho menos ajenos; no debemos dejarnos influenciar por las opiniones de gente conflictiva o interesada que tan solo busca satisfacer su vanidad personal o aplacar su ira en desmedro del bienestar de todos los peruanos. Hay que meditar racional y concientemente lo que es mejor o menos malo para el país y para nuestros hijos.

Consideremos principalmente lo que está escrito en los respectivos planes de gobierno de los candidatos que quedan en carrera, pues las palabras se las lleva el viento, y de eso los peruanos hemos sufrimos muchas experiencias.
En esta oportunidad la elección no debe quedar limitada a las personalidades de los candidatos si no también a sus tendencias ideológico-políticas; la comunista ahora llamada convenientemente  nacionalista de Ollanta Humala  y la centroderechista de Keiko Fujimori. En ambos casos estas tendencias ideológicas son fácilmente comprobables de lo que se desprende de sendos programas de gobierno presentados oportunamente al jurado nacional de elecciones.

Antes de votar hay que tener claro el concepto de lo que es la Democracia.
La Democracia es una forma de organización de la sociedad en la cual todas las decisiones son tomadas por la totalidad de sus miembros es decir por todos los ciudadanos que manifiestan libremente su aprobación o desaprobación a una acción determinada, sean elecciones de autoridades, leyes o modificaciones, inversiones del Estado, o cualquier acto o hecho que involucre la vida del ciudadano y su bienestar.

Bajo este concepto no vivimos en una democracia absoluta, pues la única participación relativamente democrática de los ciudadanos son las elecciones por medio de las cuales elegimos a nuestras autoridades y digo que es relativamente democrática por que su ejercicio es obligatorio bajo pena de multa y otros perjuicios de los que será objeto en caso de no querer o no poder ejercer su voto.
Esta única participación del ciudadano en la democracia sería realmente democrática si se realizara por voluntad propia y no por una obligación que agrede su derecho a no votar en vista que la obligación de votar, según entiendo, no fue decidido por las mayorías mediante un referéndum.

En el Perú lo que existe, hasta el momento, es una “democracia representativa” en la cual los representantes del pueblo, Presidente de la República y Congresistas, elegidos por la población, son los que toman las decisiones de lo que se hará o no se hará para bien o para mal del país, por lo tanto nuestra democracia ciudadana queda limitada a lo que nuestros elegidos representantes determinen. De ahí la importancia de elegir correctamente, meditando racionalmente a quienes favorecer con el voto, procurando tener autoridades honestas y eficientes que representen debidamente nuestros ideales y lo que deseamos para nuestra nación, por que si nos equivocamos poco o nada podremos hacer para deshacernos de ellos en los próximos cinco años, en caso nos defrauden.

Personalmente creo que el pueblo peruano nuevamente eligió mal a los que conformarán el Congreso pues sin desmerecer en lo absoluto la calidad moral y personal que pudiera tener cada uno de los elegidos, son muy pocas las personas de alto nivel profesional, por que la gran mayoría, y espero equivocarme, me dan la impresión de que sufren de lo mismo de otros Congresos, mediocridad e ignorancia.

Tengo la esperanza de que la mayoría de los electores no se equivoque en la elección presidencial y opte por la continuidad del modelo económico, la seguridad jurídica, el respeto a la constitución, a los derechos y libertades de los ciudadanos.

La inclusión social y la eliminación de la pobreza debe ser siempre una prioridad de todo gobierno pero  el pueblo peruano debe comprender que el bienestar de todo un país no llega de un día para el otro, demora muchos años, y llegará, solo si se mantiene un ritmo de desarrollo y crecimiento logrado por una política económica estable de apertura internacional y  libre mercado, que trasciendan al gobierno de turno y continúe bajo el mismo sistema, tal como viene ocurriendo desde hace dos décadas, lo que ha permitido que el Perú sea el país con mayor crecimiento de America Latina y uno de los que más ha crecido en el mundo, de otro modo todo lo ganado hasta el momento y los años que nos ha llevado se perderá inevitablemente.

De los dos candidatos, a mi juicio, Keiko Fujimori es la única que garantiza la continuidad del éxito en la economía del país, la intangibilidad del ahorro personal como del sistema privado de pensiones y en discordancia con la opinión de otras personas, estoy seguro de que no representa ningún riesgo para el régimen constitucional, el respeto a los derechos humanos, la vigencia de la democracia representativa, la inversión extranjera, la estabilidad jurídica y todos los derechos que la ley otorga a los ciudadanos.

Por el contrario, con todo el respeto que me merecen los que opinen en forma diferente a la mía, Ollanta Humala no representa, para mí, una buena opción pues la ideología comunista solo ha llevado a mayor pobreza, atraso y corrupción en todos los países en que ha sido aplicada y en los cuales los derechos ciudadanos y su libertad fueron recortados o anulados por completo, siendo una política obsoleta y fracasada.

Que Dios ilumine al candidato o candidata que sea elegido Presidente de la República para que realice un excelente gobierno sin perjuicio para nadie y en beneficio de todos, fomentando y logrando la unión de todos los peruanos.

Pablo Bakovic Baixarias

Lima, 25 de Abril, 2011

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