“El Perú, desde este momento es libre e independiente por la voluntad general de su pueblo y por la justicia de su causa que Dios defiende”
Memorable frase dicha por Don José de San Martín al declarar la independencia del Perú en el año1821. Desde entonces mucha agua pasó bajo el puente y la libertad del pueblo peruano a sido puesta en riesgo o restringida, muchas veces de distintas formas por demasiadas dictaduras militares que asumieron el poder a sangre y fuego, derrocando gobiernos elegidos por el pueblo democráticamente; sustentando el quiebre del régimen constitucional diciendo que el país estaba siendo llevado al caos, a la bancarrota y muchas “excusas” más.
Algunos de esos tristes episodios de nuestra historia posiblemente fueron motivados por una convicción altruista de algún romántico soñador con uniforme militar, pero aunque está posibilidad fuera cierta en una u otra de esas aventuras gubernamentales de la milicia, cosa que dudo, la realidad de los hechos nos han demostrado que por lo general fueron llevados a cabo por ambiciones personales de algún “soldado” desquiciado y de sus seguidores.
Todos estos “desgobiernos” y lo digo así, no por que lo haya escrito mal si no por que eso es lo que fueron, “desgobiernos” dictatoriales corruptos y abusivos que se llenaron las bocas con frases rimbombantes como “nacionalismo” “abajo el imperio”, “el Perú para los peruanos” “las riquezas para los pobres” y muchísimas más; solo empobrecieron al país llenando sus propias arcas vaciando las del Estado, creando inflaciones tremendas y deudas impagables, pero lo peor de todo fue que la libertad y la independencia del ciudadano peruano fueron vejadas en sus manos y seguramente el general San Martín se habrá revuelto en su tumba al ver como sus colegas militares destruían esa libertad e independencia por la que el luchó.
Ahora somos nuevamente los electores los que tenemos la responsabilidad de entregar el poder, eligiendo por medio de nuestro voto, en un acto democrático, al gobierno que deberá preservar, entre muchas otras cosas, lo que es más importante, la libertad y la independencia de nuestra nación, conformada por la totalidad de los peruanos, sin hacer discriminación alguna por el color de la piel, el nivel cultural o socio-económico, religión o ideología política.
Por tal acto seremos responsables de sus consecuencias, sean buenas o malas, con mayor responsabilidad de aquellos que votaron por los dos candidatos que pasaron a la segunda vuelta, pues será otro gobierno elegido democráticamente por nuestro derecho ciudadano, y no un gobierno de facto.
Son dos las opciones y paradójicamente las dos personas que las encabezan son consideradas por sus respectivos opositores como riesgosas para respetar y mantener el régimen constitucional vigente, que en caso de no hacerlo nuestra libertad e independencia serían gravemente afectadas.
De estas dos personas candidatas, una (Keiko Fujimori) es acusada de que su padre cometió un golpe de Estado en el año 1992, lo que está sujeto a la interpretación particular de la gente, pues unos consideran que si y otros que no por que fue apoyado por el 80% de la ciudadanía, pero lo importante es que cuando se dio esa situación era una adolescente de 16 años de vida y creo que por más inteligente que sea, difícilmente podría tener alguna participación y mucho menos idear o aconsejar la ejecución de un golpe de Estado a esa edad, lo que la exime de responsabilidad por completo.
Pero lo ridículo de la acusación es que su padre no es el candidato a la presidencia, si no ella, siendo inconcebible que se le culpe por cualquier delito que haya podido cometer su progenitor.
Es Irresponsable culpar a los hijos por los delitos cometidos por los padres y mucho más sentenciarlos por ello, por que si fuera así todos los inocentes hijos de los reos en cárcel o prófugos serían culpables por delitos que no cometieron.
La otra persona candidato (Ollanta Humala) es acusado de cometer no uno si no dos intentos de golpe de Estado encabezados por el directamente con pleno uso de razón y premeditación, el primero mediante un levantamiento armado en un pequeño cuartel de donde huyó con un reducido grupo de soldados renegados del ejercito, cometiendo abandono de puesto, llevándose armas pertenecientes al ejercito peruano y que terminó y un execrable hecho de sangre con el asesinato de cuatro inocentes policías en Andahuaylas y a pesar de que el no llegó a estar presente en esa localidad, su responsabilidad no tiene dudas por haberlo propiciado, siendo repudiado por casi el 100% de la ciudadanía. El segundo intento golpista lo efectuó haciendo un llamado al levantamiento del pueblo para que expulse de la Presidencia de la República a un Presidente elegido por ese mismo pueblo en elecciones democráticas, por el solo hecho de que no le gustaba como gobernaba, al extremo de acusarlo antojadizamente de traidor a la patria.
Esta breve comparación de la actuación de cada candidato en los hechos que motivan las respectivas acusaciones explica por si sola el nivel de participación y de responsabilidad que tanto uno como el otro tuvieron en su momento y hay que tomarla en cuenta como también la ideología política de cada uno para deducir cual de los dos es más riesgoso para la estabilidad de la libertad y de la independencia, de asumir el poder.
La libertad es el derecho de todo ciudadano a transitar y expresarse libremente y con seguridad por el territorio nacional, con todo lo que ello involucra y de salir al extranjero y retornar al país sin limitación alguna cuantas veces sean necesarias o deseadas, entre otras cosas.
La independencia es el derecho de la nación en su conjunto, como el de cada peruano individualmente, a no estar sometido en ninguna forma a otro país y mucho menos a los caprichos demenciales de algún desquiciado mandatario nacional o extranjero.
Está demás decir que debemos elegir, prudente y sabiamente al próximo mandatario de la nación para bien del país como de cada uno de nosotros y en especial de nuestros hijos, deduciendo cual de los dos candidatos es el indicado para que el Perú, siga siendo libre e independiente respetando la voluntad general de su pueblo y la justicia de su causa, que todos con la ayuda de Dios, debemos defender.
Pablo Bakovic Baixarias
03, Mayo, 2011
TE FELICITO, COMO SIEMPRE ESCRIBES CON PROPIEDAD Y CON SENTIMIENTO
ResponderEliminarPatricia.